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Mi campaña admirable - De Caracas a Bogotá (IV y ultima)

Debido a que esta parte de Colombia no la conocía, no quería perderme ni un solo detalle del paisaje, saber cómo es la carretera, ver los pueblitos, los caseríos y las ciudades. Debía aprovechar que era de día y que el sol permite contemplar estos detalles.

Pasando Pamplona (un bonito pueblo estudiantil) empieza la parte difícil del camino por cuanto se empieza a subir hacia el páramo y la carretera serpentea mucho. De hecho hay que estar pilas porque te puedes marear de tantas curvas.

Esta cantidad de curvas hace que toda la basura que esta en el piso del autobús se vaya rodando por todos lados y se deposite en un lugar en específico, ésta vez fue en los primeros asientos del autobús (donde estábamos sentados mi compinches y yo). Fue así que me encontré botellas de refresco, bolsitas de chucherías, papel toilet, servilletas y un regalito que si no es por la amable señora que me advierte le hubiese puesto el pie encima: una bolsa con orine adentro!!!

El recontraco****mo de tu madre!!! Cochinos de M***da!!!

La señora y yo nos mirábamos a ver quién recogía el presente pero yo le hice entender que ni de vaina tocaba eso.

No fue sino hasta el autobús se detuvo por un buen tiempo a eso de las 10 de la mañana -debido a que por esa zona están haciéndole reparaciones a la vía y el trafico se corta-, el chofer abre la puerta del pasillo y se da cuenta del regalito que nos dejaron. El tipo después de mentar madre agarro la bolsa por una punta y lo echo al monte.

-Éste tipo es un varón, -pensé.

Por demás aproveché la parada para bajarme, fumar un cigarro, estirar las piernas, hablar guevonadas y sentir que en este tramo ya empieza a pegar el frío.

Abren el paso en la carretera y nos toca montarnos en el bus.


Departamento de Santander.

La bienvenida a éste departamento te la da el páramo, los sembradíos de cebollín y las vacas. Para el mediodía el hambre empieza a apretar y nos paramos a la entrada de un bonito pueblo llamado Berlín en un paradero andino-style bien simpático para almorzar.

Pocas mesas en el restaurante para cuatro autobuses con sus pasajeros que llegaron al mismo tiempo nos obligan a compartir las mesas con otras personas, mi mesa me toca compartirla con una pareja joven (no se si eran novios o hermanos) bien simpáticos y jodedores que venían de Armenia.

Me decido por un cochino frito y su correspondientes contornos mas una sopita que no estaba mal (o es que con hambre hasta las piedras saben a gloria) y nos pusimos a chalequear los muchachos y yo porque no me trajeron la bebida y casi armo una tragedia griega (de mano en la frente y tumbado a suelo como Las Troyanas) porque me estaba tarugando con la comida.

Lo mas gracioso fue que me decidí para beber una aguapanela caliente, y después que la probé quede con el chip dañado por cuanto he estado acostumbrado a tomar papelón frío para refrescarme, así que quede como medio confundido.

Termino el almuerzo, me despido de mis nuevos amigos armenios, me fume el cigarrito de sobremesa y continuamos la ruta.

Al cabo de una hora y media los conductores asumo que se quedaron sin películas que poner en el DVD y han colocado un documental sobre la prostitución en España. Si estuviera en mi casa en plan de culturoso no le hubiese parado bolas al film, el problema es que faltaba poco para que fuese muy explicito y precisamente en éste autobús iban viajando muchos niños, así como señoras.

A pesar que tenia el Ipod puesto alcancé a escuchar historias de niñas bien que se metían a dama de compañía por plata y que terminaban siendo ninfómanas y las confesiones de una puta africana que vivía en Madrid: “a mi lo que me gusta es llevarme la polla a la boca”

Que qué?????????????????????

Lo único que vi fue la señora que viajaba a mi lado decirle al chofer “señor, hágame el favor de quitar eso que esta muy pornográfico” y el pobre hombre no le quedó mas remedio que apagar el DVD en el acto.

En eso estábamos llegando a Bucaramanga me agrado mucho lo bonita que es, muy amplia, muy ordenada y muy limpia. Tiene un aire como a Valencia con algo de Maracay.

Pasado la capital de Santander como a una hora me encontré con uno de los paisajes más hermosos que haya visto en mi vida: El cañón de Chicamocha que es atravesado por un pequeño río. Como la entrada al cañón es por abajo no te parece mas allá de un pequeño río insignificante, a medida que la carretera va subiendo la montaña se te va ampliando el paisaje y ves la magnitud del cañón, acompañado de ese sol de 3 o 4 de la tarde que empieza a caer y le da otros colores a la tierra.

Aquí menté madre por no tener una cámara en la mano.

Y como para rematar el grado de éxtasis en el que estaba, los choferes recogen los típicos vendedores de carretera y uno de ellos vendía mi golosina colombiana favorita: El chocoramo.

Oh dios, ¿que mas puedo pedir? Gracias por regalarme esta vista y hacerme llegar esta delicia a mi paladar.

Ya entrada la noche vuelve a pegar el hambre, yo estaba medio dormido sin música porque el Ipod ya se le había acabado la batería y no tenía mas nada que hacer. Así que el autobús hace la última parada antes de llegar a Bogotá en un pueblito llamado Vado Real.

No me provoca hartar mucho y me decido por un pastelito dulce que estaba mas viejo que el carajo, luego en una tiendita de dulces que quedaba en el paradero le pregunto a la señora que atendía:

-Señora ¿Cómo se llama esto?

-Vado Real, mijo.

-Mmm ¿Y esto es Boyacá?

-No, esto es Departamento de Santander.

¿Qué??????? ¿Todavía Santander? Esta vaina es gigante, tengo todo el día rodando y no salgo de Santander, esto es un agujero negro que no me deja salir.

-Bogotá esta como a 4 horas –me explica el hijo de la señora.

Bueno, ni modo, con la paciencia de las piedras.

Termina el tiempo de descanso y nos disponemos a rodar las últimas 4 horas antes de llegar a mi destino, por un lado me da alivio que falte poco después de tanto rodar pero la vez mientras mas cerca estas de tu llegada mas te desesperas.

A eso de las 10:30 de la noche llegamos a Tunja, Boyacá donde se bajaban mis compinches: la señora con su nieta, como despedida me regalan una botella de agua que les sobró y unas galletas. Luego de la despedida, recogen sus maletas y me siento en sus asientos (que estaba en el lado izquierdo) para cambiar la postura del cuello que me dolía de tanto voltear a la derecha hacia la ventana de mi puesto.

Arrancamos de nuevo en la recta final de mi viaje.

Cuando menos me di cuenta observo por la ventana que estábamos en una autopista que me parecía el eje Zipaquirá – Chía y efectivamente lo era y en un momentito ya estábamos entrando por la autopista Norte de Bogotá.

Dios! Eres grande! Al fin llegué sano y salvo aunque con sueño, cansado y con un tufo a humano.

A las 12:30 de la madrugada me baje en el Terminal, saque como pude las cajas que traía de Caracas y con la misma me monte en el taxi directo a mi casa.

En el edificio me esperaba mi roomate y los vecinos a quienes había advertido que llegaba en la tarde y desde entonces estaban aguardando para ayudarme.

Después de saludar y tomarme una birra de bienvenida, no aguanté y me fui a dormir.


PD: En vista que me tardé mucho para escribir esta narración, les comento que en los casi dos meses que han pasado desde que regrese a Bogotá he hecho el mismo recorrido 3 veces mas con la diferencia que lo hago conociendo mas la vía y realizando el viaje por partes.

Ya soy un baquiano atravesando la frontera por tierra ;)

Mi campaña admirable - De Caracas a Bogotá (III)

Una vez que me di por enterado que entraba a Táchira, me dió un alivio porque estábamos cerca de salir del país (sueno como fugitivo) pero como les contaba anteriormente el hecho de estar mas cerca de San Antonio del Táchira era como si estuviésemos mas cerca del cielo.

Pero nuestra peregrinación se vio truncada cuando una alcabala de la policía del estado nos detiene y dos efectivos se montan en la unidad a revisar documentos (aquí aplica lo de el mismo negro con diferente Cachimbo), ya estábamos hasta la coronilla pero dijimos “bueh… una mas”

Todo iba con normalidad hasta que uno de los policías mando a bajar del autobús a uno de los pasajeros porque le daba suspicacia su cédula de identidad, valga acotar que el pobre señor era un naturalizado, a quienes se les da una cédula de color amarilla mientras que las identificaciones para los venezolanos por nacimiento son blancas.

El policía muy gentil él –valga acotar- sube a de nuevo a comparar otras cedulas de las mismas características a ver si no es él el de el error, nuestro asombro fue el escucharle que el sospechoso iba a pasar 72 horas detenido mientras se le hace las averiguaciones. Inmediatamente bajo una señora que supongo era su esposa y habla con los agentes, después de media hora se solucionó el embrollo, se subieron de nuevo el señor de la cédula y su esposa.

Después del episodio logro conciliar el sueño que había estado muy intermitente gracias a las labores de seguridad/ladilla/matraca de las autoridades, a la hora abro los ojos y veo que al fin estamos en San Cristóbal que reconozco por un elevado que queda al salir de ésta ciudad (si hay alguien de allá que me diga como se llama esa zona se lo agradeceré). Feliz por estar cerca me duermo.

Nunca escuché la voz del chofer como música celestial en mis oídos cuando anuncia por medio de las cornetas “señores pasajeros los que tengan que sellar su salida por favor bajen y diríjanse a la oficina de la Onidex”.

¡Si Dios! ¡Eres grande! ¡Ya estamos en San Antonio del Táchira!

Mi corazón palpitaba de felicidad, no cabía dentro de mí, no podía creer que al fin estábamos ahí después de 20 LARGAS HORAS!!!

Antes de dirigirme a la oficina de la ONIDEX busco un cajero automático porque ya me había quedado sin efectivo, tres cuadras mas adelante frente a la plaza Bolívar lo encuentro, saco plata y me voy corriendo de vuelta. Llego a la oficina y me topo con el funcionario en su máxima expresión (valga decir sin ningún tipo de educación, mal encarado y sin una respuesta convincente a las dudas que le hace el público), me sella la salida del país y de nuevo para el autobús.

En cinco minutos estábamos atravesando el Puente Internacional Simón Bolívar.

Guelcom to Colombia

Al atravesar el puente inmediatamente esta una bonita casa que sirve como sede del DAS donde debes sellar tu entrada al país. Es como medio colonial, con oficinas, una sala de espera y un afiche con los mas buscados por las autoridades colombianas (de hecho la foto de Raúl Reyes esta tachada y le escribieron “muerto”)

Mientras hago la cola en la parte de afuera de la casa veo alrededor y me percato que aun queda basura del concierto que habían realizado hace dos días en el puente y me doy cuenta del engaño al que uno se somete cuando ve la televisión: en las pantallas esto se veía gigantesco pero cuando lo ves in situ te das cuenta que no es tan grande y que 300.000 personas no caben aquí ni de vaina.

A lo sumo 100.000 y va que chute.

Una vez que me sellan la entrada a Colombia en el DAS hay que esperar un poco antes de retomar carretera, algunos aprovechan para desayunar, otros para tomar un cafecito (ups, ya en este lado de la frontera hay que decir tinto), también se aprovecha para cambiar los Bolívares y-que-fuertes por pesos, conversar un poco entre nosotros y los choferes del bus le dan mantenimiento preventivo a la unidad.

A medida que pasa el tiempo el silencio de la mañana se ve interrumpido por el despertar de un paso fronterizo como este: la calle se llena de carros y gandolas, venezolanos que van a trabajar a Cúcuta, colombianos que van a trabajar a San Antonio, taxistas que van y vienen a ambos lados de la frontera, mas autobuses, almojábanas, tintos, bellas mujeres que cambian bolívares y pesos y el calor que empieza a apretar.

Por cierto, esto es Villa del Rosario, Cúcuta es como a media hora del puente.

Los conductores terminan de arreglar el autobús y nos dicen que es hora de continuar el camino, son las 8:00 a.m. en Colombia y aun quedan 18 horas para llegar a Bogotá y para contemplar paisajes que no conozco todavía.

Próximo capítulo: Los Santanderes, mi reencuentro con el chocoramo, Boyacá y Bogotá

Mi campaña admirable - De Caracas a Bogotá (II)

En estos viajes largos me di cuenta que uno el venezolano no aguanta dos pedidas para hacerte amigo de tus compañeros de viaja. Una señora de unos 65 años que iba a Tunja (Boyacá) acompañada de su nieta de unos 17 años fueron mis compinches en todo el trayecto. Me regalaron agua y galletas, conversamos mucho y nos reímos durante el camino.

Una de las cosas que disfrute de éste viaje es la posibilidad de ver ciudades y paisajes por cuanto estaba rodando de día –de hecho de ahora en adelante viajaré solo con luz solar-, de esta manera pude ver como era por ejemplo San Carlos en el estado Cojedes y esa cosa que llaman Autopista de los Llanos.

Entrada la noche y habiendo pasado la capital de Cojedes, tuvimos nuestra primera interrelación con la ley, una alcabala de la Guardia nacional hace orillar el autobús a la derecha, se monta el oficial por la cabina del conductor y entra al pasillo.

-Buenas noches, documentos por favor –avisa el Guardia

La mayoría de los que viajaban en el autobús era ecuatorianos y peruanos nacionalizados así como extranjeros, por tal motivo el Guardia se tardó como unos 15 minutos en revisar los papeles de todos los pasajeros. Una vez terminado con su labor da las gracias y nos desea las buenas noches.

Al menos nos toco uno educado.

No había pasado media hora desde que el autobús echó a andar de nuevo cuando entra a escena de nuevo la Guardia y detiene el autobús (¿será que por tener placa peruana nos paran a cada rato?).

Como yo estaba en la primera fila, prácticamente escuchaba todo lo que se conversaba en la cabina del chofer y alcancé a distinguir cuando el conductor le dijo al oficial “Nos acaban de parar hace media hora y le pidieron documentos a todos”, esto le supo a diablo al Guardia e igual se montó a revisar papeles.

Si, eso mismo que están pensando amigos lectores… “Qué ñema!”

Este funcionario ni siquiera dio las gracias, se bajó y el autobús siguió su marcha.

Ya entrados en Portuguesa no tuvimos mayores inconvenientes, esto fue aprovechado por todos para dormir un poco y en mi caso aproveché y seguí con mi iPod fiel escuchando la musiquita que previamente le había metido en Caracas. Una sola vez nos paro de nuevo la Guardia pero sin montarse, tres minutos parados y ráspalo…

“Linda Barinas

Tierra llanera del Guardia matraqueador…”

Oh Barinas, tierra del Yo Supremo y es además la tierra de mi abuela materna, parte de los buenos recuerdos de mi niñez pertenecen a los viajes que hacíamos mis padres con mis hermanos todos los diciembre para visitar la familia, pero esta vez fue la peor etapa del viaje.

Ya llevábamos un buen trecho rodando desde la última vez que nos pararon, todo el mundo dormido, todo el mundo descansando anhelando que despertemos de una vez en la frontera, pero una hora después de pasar la Ciudad de Barinas ¿adivinen que? La Guardia Nacional otra vez.

Pero esta vez fueron mas allá, no se montaron a pedir documentos sino que pidieron al chofer que abriera el compartimiento de equipaje para revisar lo que había DENTRO DE LAS MALETAS. En lo que el oficial ordena a su subalterno que baje lo que hay en el maletero el chofer sube al autobús y dice a través el micrófono “Sres. Pasajeros bajen a revisar su equipaje”.

Los Guardias se vuelven locos sacando maletas y abriéndolas, a una señora le sacaron de su maleta unas botellas de Ponche Crema y una lata de leche, y aunque mi maleta la sacaron no la abrieron (afortunadamente tenia la ropa limpia).

Mientras tanto, el oficial le pide los documentos al chofer y de la nada, apareció otro oficial y le grita al chofer “Mira conductor, tienes que bajarte de la mula!”, yo me imagino que éste aparecido era el que tenia mas hambre porque vino casi corriendo al autobús, nuestro chofer se niega rotundamente alegando que no ha hecho nada malo y que lo dejen en paz.

Por otra parte, el desastre que había hecho el soldado sacando todas las maletas no era normal, cuando ya nos íbamos y al reclamo de los pasajeros por el desorden, el soldado llanero solo atino a decir “yo voy a meter todo eso como entre, no me voy a poner a arreglarlo” como si estuviera contándonos un chiste, por lo que decidimos meter nosotros mismos el equipaje en el autobús.

Al final lo que hicieron fue molestar, a la señora de las botellas no le quitaron nada y al chofer no le sacaron ni un bolívar. El comentario que soltó este último fue lapidario “En esta ruta yo paso por siete países y de todos los policías y militares los venezolanos son las mas corruptos de todos”.

Después de un disgusto pues un gusto, al rato de rodar nos paramos en un restaurante de carretera para cenar (coño, se nos había olvidado comer). Como me da un poco de miedo comer tan pesado mientras viajo por tierra porque el Sr. # 2 puede atacar en mitad de la noche me decido por algo livianito: una arepa recién hecha con un rico pernil y una malta jijiji. La correspondiente ida al baño, los cigarros respectivos y nos montamos con el deseo de dormir y llegar de una vez por todas a San Antonio del Táchira.

Pero poco duraron nuestras plegarias al cielo porque al rato en carretera…

Si amiguitos! La Guardia one more time!

PERO C*** DE LA MADRE!!!!! HASTA CUANDO????????

Si bien éstos que nos tocaron les dio por sacar también las maletas al menos fueron menos patanes que los primeros, un poco más corteses. De hecho, el soldado me dijo “Cuál es su maleta jefe?”. El oficial a cargo revisa también y ve mis cajas con mi nombre y pregunta ¿Quién es César García Solís?, a lo que le respondo me pregunta qué llevo en las cajas y le digo que son enseres de cocina y una computadora. Para mi sorpresa, me dejo en paz y no preguntó mas nada.

Todo en regla con todos al final, el soldado ayuda a meter todo de nuevo y arrancamos.

Así nos despedimos de éste hermoso estado llanero y nos adentramos en las montañas, eso solo significa que estamos ya en Táchira y son las 4:00 a.m.… piri piri piri (sonidito del reloj de la serie 24).


Próximo capítulo: Táchira, la frontera y Villa del Rosario (Colombia)


Mi campaña admirable - De Caracas a Bogotá (I)

En vista de que tenia que llevarme unos cuantos peroles tanto míos como de mi roomate para el apartamento de Bogota, decidí regresarme a la sabana cundiboyacense por vía terrestre, era una aventura por cuanto me esperaba mas de un día rodando pero al fin y al cabo ya había hecho un recorrido previo desde Bogotá a Cartagena en autobús y me tarde un día, así que dije ¿Qué carajo? Vayámonos por tierra.

Tenia básicamente dos opciones para viajar: la primera tomar un autobús desde Caracas hasta San Cristóbal, luego un taxi San Cristóbal – Cúcuta y otro bus desde Cúcuta hasta Bogotá; la segunda opción era tomar un expreso que me llevara directo hasta la capital colombiana.

Como tenia muchas cosas por llevar me decidí por la segunda y me fui hasta Expresos Ormeño en La Paz (detrás del Bloque Dearmas) para averiguar si tenían pasajes, cuanto costaba y cuanto me iban a clavar por las cajas que llevaría.

Como suele pasar en mi, dejo para ultima hora todo y así me tuve que ir bien temprano como a las 7 de la mañana del día lunes para comprar mi pasaje (tomando en cuenta que el autobús sale a las 11 de la mañana los lunes jiji), así, espere que me atendieran y compre mi boleto por 326 Bs. F hasta Bogota (280 + 46 Bs. F de impuesto de salida del país).

Compro el pasaje y raudo y veloz voy a mi casa a buscar mi maleta mas dos cajas para llevarlas de una, al llegar paso a la sala de espera donde espero por el autobús y donde pesan el equipaje, solo permiten 20 kilos y el resto se paga a razón de 6 Bs. F por kilo. Mi sorpresa al ver que llevaba 50 KILOS de sobre equipaje que se traducirían en unas dolorosas y sangrantes 300 lucas!! Oh my Dior!!!

Luego de despedirme de mi madre y mis sobrinitos y de nuestro amigo Edgar el autobús sale a las 11 y media de la mañana del Terminal rumbo a la sabana cundivoyacense.

De Ormeño puedo decir que es una línea peruana que cubre una ruta que va desde Caracas y pasa por Bogota, Quito, Lima, La Paz, Santiago de Chile y Buenos Aires, creo que tiene el record Guiness de la ruta en autobús mas larga del mundo, El Terminal en Caracas es el mismo de Expresos Camargui (el cual se dedica mas que todo a viajar al oriente del país) y Ormeño solo tiene en Caracas tres empleados: la chica que vende los pasajes y que se encarga de chequear a los pasajeros cuando se van subiendo al autobús, un señor que supongo que es como el jefe que también pesa el equipaje, suple al autobús y también chequea a los pasajeros que van abordando y otro señor que es como el ayudante porque lo vi mas que todo cargando cajas y maletas.

Esto último me recordó esas películas de parodia del viejo oeste donde una sola persona era el sheriff, el juez, el banquero y el sepulturero.

Arranca el autobús y empiezo a detallar los compañeros de viaje, los choferes, enciendo mi iPod y me explayo a disfrutar del paisaje de la carretera.

Un poco mas allá de Valencia pasadas las 2:30 de la tarde hacemos la primera parada para comer, me decido por una comida rápida, valga decir una arepa –que estaba fría, fuck- con queso guayanés y una malta, termino de engullir, par de cigarritos y de nuevo al camino.

Entrando a Cojedes el autobús se detiene a un lado de la carretera en el medio del monte, se apaga y los choferes se bajan, todo el mundo se extraña y bajamos de a poco a ver que pasó, resultó que se había accidentado el autobús.

Ohh my Dior!!! ¿Y ahora?

Pasaron 45 minutos aproximadamente mientras los conductores diligentemente solventaron el problema –que creo que era el motor-, en ese tiempo baje a enterarme del chisme, a observar el paisaje que en unos matorrales tenia unos huesos secos tirados a la intemperie y no supe si era de un caballo, de una vaca o de un ser humano –y créanme que no iba a averiguarlo-. Así también conocí a mi primera compañera de viaje: una señora de lo más simpática que iba a visitar a su familia en Santiago de Chile. Pobre señora, me imagino que para la fecha en que estoy publicando este post aun debe estar rodando ;)

Próximo capitulo: desde Cojedes hasta el Táchira y la fastuosa intervención de la Guardia Nacional

Adios amigos


Pues ya se acabo la mantequilla y es hora de volver a Bogota City.

Me llevo en la maleta muchas alegrias y muchas tristezas, presto a reencontrarme con mi ciudad adoptiva.


Prometo que en el proximo post les contaré como me fue en el viaje ya que promete ser del todo divertido jejeje.


Besos y abrazos a todos

Bye Warehouse Bar



No es fácil para mi escribir estas líneas pero me entere hace un par de días que uno de mis sitios favoritos en Bogotá cerraba sus puertas, me refiero al Warehouse Bar.

Para los que no lo conocen, era uno de los pocos sitios en la capital colombiana que se dedicaba exclusivamente al House, los dueños son unos hermanos que con una propuesta sincera, sin porteros fastidiosos, sin clavarte en la entrada y en el precio de los tragos y lo mejor con muy buena música.

En lo particular mezcle varias veces ahí llevándome la mejor de las impresiones (la gente que generalmente escucha House esta como en buena vibra) y como quedaba a pocas cuadras de mi casa, me canse de ir a rumbear y a escuchar excelentes DJ’s houseros.

Ahora me encuentro con la lamentable noticia de su cierre y con la tristeza de que no estaré hoy para su despedida, auguro que será la madre de las rumbas.

A Ivan y Diego Aguilar, mis respetos y mi admiración por darnos felicidad en ese Shelter cundiboyacense, a los buenos DJ’s que conocí allí y que son mis amigos: Mario Castro, Lufy, Rómulo Cantor, Alejandro López un abrazo y seguro encontraremos otro lugar para reunirnos.

Me despido con unas acapellas de Eddie Amador:

"Not everyone understands House Music, It’s a soul thing, a body thing"

A veces tengo tanta suerte que me asusta

Esto fué el domingo 25 de noviembre en la mañana, cuando me disponia a viajar a Caracas para hacer un toque tecnico:

9:00 am

(Ring)

-Yo (con voz de dormido): Alo?

-Señorita: Buenos dias, el señor César García?

-Yo: mmju

-Señorita: ah, como le va? Le habla Fulanita de tal de Avianca. Los estabamos llamando porque usted tiene un vuelo a Caracas a las 2:25 de la tarde.

-Yo: mmmju, si

-Señorita: es que tenemos alta ocupación el dia de hoy y pues queriamos saber si le interesaba cambiar su hora de salida para las 9:30 de la noche o mañana en la mañana.

-Yo: mmm bueno, si, esta bien

-Señorita: En compensación, le daremos un voucher por 300 dolares para que lo use como quiera.

-Yo (dormido aun sin razonar): si, esta bien

-Señorita: Ah, ok, aquí esta el numero del voucher para que lo eclame cuando vaya al aeropuerto.

-Yo: ok, gracias. Hasta luego.

Media hora despues me despierto completamente, me doy cuenta de lo que pasó y despavilo. “¿Que me cambiaron a que hora?, ¿Qué me regalaron que?”.

Un poco suspicaz e incrédulo me para rapido a llamar al Call Center de Avianca a ver si es verdad y si no me jodieron.

-Señorita de Avianca: Si señor García, su vuelo es para las 9:30 de la noche.

Ohhhh, que bien.

En la noche, llego al Check in de Avianca en el Aeropuerto el Dorado y luego de hacer el registro, le comento a la que me está atendiendo que me habían ofrecido un voucher por 300$, ella luego de chequear en la computadora me dice:

“Si, señor, aquí esta, ya se lo imprimo para que se lo lleve”

OOOOOOOOOOOPAAA! Que bien!!!! 3 benjamines ahorrados!!!!!!!!!

Pero, la misma señorita que me atendió me da una noticia que me deja frio: “Debe pagar el impuesto de salida porque entró con visa, si hubiese entrado como turista le devolvemos el impuesto”.

“¡Ay coño!” espeté yo “hay un detalle… no tengo para pagarlo :s”.

“¿Cómo así, señor? ¿cómo va a hacer?”

Despues de comentarle que andaba pelando, la señorita consulta con la supervisora y al unísono me dicen palabras mas palabras menos que estoy jodido. La unica forma –me dice la supervisora- es que suba a la sala de embarque y pida prestado, ella la acompañara.

“Bueno, plomo” le dije y me dirigí a la sala con la esperanza de que alguna alma caritativa me de la plata.

Después de pasar por la aduana y el chequeo de seguridad, la señorita de Avianca que me acompañó me dice con una cara de compasión “Hagamos una cosa señor, yo le voy a pagar el impuesto pero cuando regrese a Bogotá me devuelve la plata”.

Mi cara se iluminó y le dije que de una se lo pagaba al regresar, ella hizo algunos movimientos en la sala de embarque y me dijo listo.

Asi que contento le di un beso y me monté en el avión.

A veces tengo tanta suerte que me asusta

¿Aqui hay fuerza?


El bolívar esta tan pero tan pero tan pero tan devaluado que las cosas de cambio aquí en Bogota ya no los cambian, la mayoría de ellas no les parece rentable.

Lo mas triste es que por cada bolívar te dan entre 0.30 y 0.40 pesos, es decir que por cada 10 lukas te dan entre 3.000 y 4.000 pesos.

Se imaginaran la arrechera que me dio después de cambiar casi un millón y que me dieran menos de 300.000 pesos.

¿Y aquí hay fuerza?

No me jodas…
Caricatura: Pam-chito / Notitarde 8/10/07

Saliendo de Caracas

8:00 am: Llego a mi casa amanecido después de una despedida-farra que me dejo hecho nada jejej, me echo un baño rápido y me empujo al Consulado a buscar la visa que ya estaba lista.

9:30 am: La señora de las visas me dice que necesita dos fotos para las planillas, por fortuna cerca de ahí tomaban las fotos con las especificaciones para estos casos. Me tomo las foticos, las llevo de vuelta y me dan mi pasaporta con la visa pegada (saliendo me entrompa un paquistani para que lo ayude con la planilla y que tenia un mega-tufo que me tenia mareado)

10:30 am Tengo que entregar unos audífonos a una amiga antes de irme, asi que me tardare un pelo mas en llegar a mi casa.

11:20 am De regreso en mi casa, me falta arreglar algunas cosas para ponerlas en la maleta (libros, cds, back up, etc). Tuve la suerte que mi madre querida me arreglo la maleta con la ropa porque no lo había hecho hasta ese momento ups.

12:20 pm Tomo el taxi para el aeropuerto por un precio sorprendentemente barato y escuchando los grandes éxitos de Marc Anthony.

1:00 pm Llego a las taquillas de Avianca para hacer el check in, sin mayor complicación pero con un cambio de jugada, el embarque es a las 2.

1:10 pm Hora de comer, mi madre y yo nos lanzamos a la miniferia que esta en el aeropuerto, todo esta full y con unas colas gigantes (vayan a comer a su casa, coño!!!)

1:45 pm Al fin tenemos la comida en la mano, debo comer mas o menos rápido y eso me molesta.

2:00 pm Le doy un beso a mi madre de despedida y entro a la aduana, ésta estaba hasta las metras y me pongo en la cola mas corta.
2:30 pm Mi cola se para porque se fue el funcionario, pensé enseguida en que una vez mas me va a dejar un vuelo, un chamo que estaba de primero en otra fila me cede su espacio al ver que estaba a punto de guindar. El funcionario después de chequear mi pasaporte me dice "corre que te deja".
2:45 pm Al fin me monto en el avión y me ubico en mi asiento (ventana por demás yupiiii), la azafata que me ubica me hace enamorarme de ella con unos ojazos que se gastaba (ahora mi fetiche serán las pelirrojas y las azafatas).
3:00 Arranca el avión, se me arruga un pelo el corazón al ver que no volveré en un buen tiempo pero emocionado porque despego a una nueva vida.

En la ruta a Bogota 2007 (update)


En teoría me voy el viernes que viene, hoy deberían estar mandándome los papeles que me faltan para la visa y supongo que llegarán el viernes, así que si llegan ese día en la mañana (en el supuesto) el mismo día en la tarde estaré directo para el consulado.

Aun estoy indeciso sobre el sitio a vivir, es decir, si me decido por un apartaco barato, céntrico pero pelao (que es más barato) o por un apartamento compartido con todas las comodidades pero conviviendo con desconocidos (o sea que si me da la gana de rascarme las que-te-conté va a ser mas difícil). Supongo que hoy tomaré una decisión.

Me estoy enterando del festival donde será mi primera presentación y siento un pequeño susto. Ojala me vaya fino.

Mucha gente desde allá me pregunta si ya llegué y mucha aquí gente me pregunta si ya me fui jejej.

Por ultimo, veo las fotos de la que me enamoré con su novio y no puedo evitar deprimirme.

(Maldita sea Facebook, me trae más desgracias que satisfacciones)

En la ruta a Bogota 2007


Ok, les haré el cuento corto:


Me contrataron el pasado diciembre para presentarme en la fiesta mas importante de House en Colombia, conocí a excelentes personas, visité a unos buenos amigos músicos, me enamoré de la ciudad, me enamoré de una cachaca, tuve excelentes toques, pillé la movida cultural bogotana y me convenció.


Despues de pensarlo y repensarlo, consultarlo con diferentes personas, tantear las oportunidades de negocio (ja, como si fuese a montar una fabrica de carros allá), mover los contactos, pasar noches en vela, ver el presupuesto, contrastar experiencias anteriores y presenciar como tu terruño se parece mas a Burkina Faso, finalmente me decidi a pirarme a la sabana bogotana.


La fecha de partida es para septiembre de éste año.


Me duele dejar muchas cosas aqui pero necesito paz para crecer, en otras palabras, ha llegado la hora de enseriarme en la vida y todas las cosas que conllevan decidir ser adulto (esto último sonó como la letra de aquel corrido mexicano que dice "por el amor a mi madre voy a dejar la parranda")


A través de ésta sección, les estaré comentando los preparativos y las emociones, lo divino y lo profano de mudarse a mas de 1500 km y a 2600 mts sobre el nivel del mar.


Bogotá, alla vamossssssssssssssssssssss!!