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El tras camaras de un comercial de TV (o como Venezuela me verá hasta en la sopa) parte IV (y última)

Reposando luego de la bacanal romana que tuvimos como almuerzo, departimos un poco con el director del comercial, hablando de todo un poco nos confiesa el porqué de nuestra suerte al ser escogidos para la filmación. Según nos cuenta, ellos querían gente espontanea y natural para que viera reflejado en la grabación.

-Al casting asistieron muchísima gente del medio artístico, muchos actores de tv, pero eran demasiado posados y acartonados para lo que queríamos reflejar –nos asegura el director-Ustedes fueron demasiado naturales y muy frescos, por eso los escogimos.

-Tu por ejemplo –me señala- eres muy gracioso con la cara, tienes una gracia natural por las muecas, por los gestos.

¿Esto es bueno o es malo para mi?, me lo tomo de manera positiva creyéndome el próximo Cantinflas.

Una vez comidos volvemos a la faena de la grabación, pero a esa hora (aproximadamente a las 2 de la tarde) la hora del burro hace estragos. A todos nos entra como la mega modorra que hace que nos provoque quedarnos echados en las tumbonas de la piscina que estaba cerca para no pararnos más nunca. Por cierto, el clima para la tarde mejoró muchísimo.

Ahora vienen las escenas que se realizan en la terraza de la casa donde se lleva a cabo el reencuentro. En primer termino hacen la llegada de la Intelectual y deben actuar como un reunión como tal, es decir: alegría, ¡que bueno verte!, que es de tu vida, etc. Lástima que no se grababa el audio de lo que decía la chica que hacia de intelectual porque era para morirse de la risa.

Luego le toca el turno a la pareja –la que lleva la ensalada y el asado- y se va formando la reunión como tal, lo más gracioso es que la misma chica armó como la subtrama en la misma grabación de donde todos participábamos (no recuerdo de que se hablaba pero era la excusa perfecta para el chalequeo). A continuación, entra a escena el gordito y la ingenua (la pelirroja que me tenia loco), nos sientan juntos (ay dios, dame fuerzas) y de paso hay una escena donde tengo que conversar con ella solamente y decirle algo al oído (agárrame que me vuelvo loco y me le tiro encima!!).

Una vez que estamos todos, nos toca filmar charlando y jodiendo, lo malo es que a esa hora la comida estaba en el paso previo a la putrefacción y créanme que no se veía saludable, todos los alimentos ya estaban como pálidos y creo que lo hicieron a propósito para que nos tomáramos la pastillita de Festal porque de seguro nos caía de la patada. Y ni hablar del hedor que tenia, para colmo de males, estaba sentado al frente de la ensalada de huevos.

El guión exigía que saliéramos comiendo y bebiendo, ¿Qué vamos a comer si todo está piche? Nos preguntábamos todo, por fortuna había una bandeja de pasapalos en los que había casabitos (little casabes for export) que los usábamos para masticar como si saboreábamos el banquete que teníamos enfrente.

Ah, la bebida (que se suponía que era vino) no era manzanita como dice el mito urbano, era agua con colorante que ni de vaina probé, solo lo olí.

A medida que iban haciendo mas tomas, debían retirar comida (como si nos la hubiésemos engullido) pero tal era el hedor de la comida que cuando los asistentes la retiraban, no podían ocultar la cara de asco. “No pongan cara de asco, hagan como si estuviera divina” nos decía el asistente de dirección.

-Si guevón, tu no eres el que está aquí sentado mamándote esto –Muchos de nosotros nos pasó por la cabeza decirle esto.

A continuación, llega la escena donde todos vemos al protagonista del comercial que no trae nada y ponemos cara de qué-bolas-que-no-trajo-nada, se filman las reacciones por pareja y me toca hacerlo con la pelirroja. Ahora que recuerdo, ella también debe decirme algo al oído, recuerdo que me decía a mi mismo “ojalá que sea una sola toma porque si esta mujer lo hace dos veces se me va a salir el monstruo de Mamera y no respondo”.

-No Cesar, eres un “profesional”, usted haga lo que le dice la dirección y ya -Me repito como un mantra para controlarme-. Sin embargo, en esta toma, luego del comentario que nos hacemos, yo debo poner una de las muecas graciosas que divierten a todos. Hago lo mío y vuelvo a escuchar las risitas en el fondo

(A ver si me distingo por otra cosa, tendré que estudiar más, aprender a cocinar, leer muchos libros, aprenderme el Kamasutra porque esto es vergonzoso).

Penúltima escena, 4: 30 de la tarde, todos cansados, asqueados y muertos de calor por los reflectores. El protagonista debe chapearnos con el Festal para que “todos quedemos contentos y felices y no nos caiga mal la comidita”. Esta fue la escena más “difícil de hacer” porque por alguna razón, el chico hacia su mejor esfuerzo pero no agarraba el momento preciso para sacarse del blazer la caja con las pastillas. Se repitió mas de cinco veces la escena y las últimas veces en vez de decirle al tipo “oye, como así que no trajiste nada para comer!” le gritábamos “SACA EL FESTAAAAAAAAAAAAAAAAL”.

El muchacho al fin logra sacar la caja al tiempo y nos sentimos aliviados (sin haber tomado las pastillas) y enseguida vamos a la última parte del comercial: donde todos comemos tortica y tomamos café felices.

Para nuestra fortuna, la torta que encomendaron a mi personaje estaba buena, así que fue a lo que le incamos el diente sin contemplación. Esta escena nos salió muy natural, de hecho, estábamos más pendientes de comernos el postre que de hacer lo propio para el comercial. Quizá era el postre que nunca trajeron después de almorzar para llenar el huequito que teníamos en el estómago.

Una vez filmado todo, aparecen unos fotógrafos para tomar algunos shots para una revista, pero los condenados no querían a todo el elenco, así que escogieron quienes se quedaban para las fotos. Este servidor quedó como la guayabera (ahh porque no soy bonito ni tengo lolas ¿verdad?).

Una vez hecho todo, pasamos a firmar otro contrato que son para unas sesiones fotográficas sobre el mismo producto que se tomarán en otras locaciones y en otro momento que irán para vallas y revistas, es decir, ya somos oficialmente los chicos Festal.

A las 7 de la noche nos retirábamos del sitio, yo en lo particular estaba demasiado cansado pero feliz por varias razones: haber pasado un día diferente en mi vida; haber conocido gente súper interesante que me tumbó el mito de la vacuidad de las personas que trabajan frente a una cámara de tv y haberme ganado unos realitos que no caen mal.

¿Qué si lo volvería a hacer?

¿Qué creen?

…

El tras camaras de un comercial de TV (o como Venezuela me verá hasta en la sopa) Parte III

Como a las 8 y media mas o menos empieza la grabación de la primera toma que si mal no recuerdo fue la escena donde llaman al protagonista del comercial. Mientras esto sucedía el resto del "elenco" nos empezábamos a preguntar quien era cada quien en la trama, es decir, que personaje tenía cada uno. Como se trata de comida y un banquete, cada personaje lleva un plato diferente.

-Yo soy la intelectual y tengo que llevar una bandeja de sushi -dijo una

-Nosotros somos la pareja y llevamos un asado y una ensalada de huevos -señalaron dos de los talentos.

-Yo llevo los canapés y soy como la inocente de la partida -alcanzo a decir otra chica.

-A mi me toca ser la dueña de la casa -apunto otra jeva.

-¿Y a ti quien te tocó ser? -Me preguntaron todos

Cuando les dije que era el gordito simpático de la partida y que llevaba una torta de chocolate todos asintieron como una cosa obvia. Lo más curioso es que la comida para el comercial era de verdad y se veía buena, les confieso, aunque se fuese a perder luego de la filmación, ya que para el final de la tarde iba a quedar inservible.

En esto, llaman a que se preparen los personajes secundarios porque íbamos con la toma del ojo mágico en la puerta, valga decir, cada personaje llega a la puerta del sarao, toca el timbre y espera mientras le abren. Ésta escena sirve para mostrar un poco lo característico de cada personaje -la intelectual, el simpático, la pareja de novios y la ingenua-.

Antes de grabar, paso por maquillaje. Me sientan y me colocan el panqué pero en cantidades industriales suponiendo para que me dure todo el día y para cubrir mi frente basta jajajaja. Luego el detalle Mister Venezuela de la mañana: un brillito en los labios para salir bonito (ah verrrrrrrrrrrrrrrrrrrrga!!!, bien bello debo estar).

En eso el director apunta que me toca a mí. Ni se imaginan cómo tenia la garganta de tarugada de los nervios. Ya llegaba el momento de lucirme frente a la cámara, tantos años de habladera de paja sobre la televisión y la publicidad se revertían en mi contra, ganarme la plata siendo exageradamente yo me parecía absurdo y sublime a la vez. Bueno, plomo al hampa.
El asistente de dirección me apunta que soy el carajo simpático y que así me debo mostrar, así que la gestualidad cómica es esencial aquí. Me da la torta que debo llevar y me pone en posición. Por cierto, con los nervios de punta estaba paranoico de que la torta no me cayera encima mientras la movía. Tremendo debut me iba a gastar.

-Bueno Cesar, acción 1: tocas el timbre, acción 2: subes un poco la torta y acción 3: haces como si fueras a comértela, si va?

-Entendido -le respondo al asistente.

El director empieza a poner a todos en orden y listos para empezar mi escena: Video, cámara, sonido... Acción!!!

Acción 1, acción 2, acción 3... Creo que esta bien, pero no. Detalles con los movimientos, correcciones varias y vamos de nuevo.

Video, cámara, sonido... Acción!!!. Voy de nuevo con las tres acciones y pienso que debo estar haciéndolo bien porque oigo a todos cagados de la risa. El director corta, me aplaude y me dice Bravo.

Uff, triunfando como los grandes jajajaj.

El resto de los personajes graba uno por uno la misma escena. Va transcurriendo la mañana, se nota el sueño aun en todos, vemos como arman y desarman sets, chequeamos como hemos salido hasta ahora en el video, entablamos conversaciones entre los talentos y los técnicos. Aunque entre todos los talentos nos hacemos panas claramente se fueron nucleando dos grupos; yo me pegué a un trió de mujeres interesantísimas y muy afines a mi.

Una de ellas es locutora y profesora universitaria; otra era directora de teatro y actriz (además que era pelirroja y las pelirrojas me matan) y la tercera hacia como de todo un poco aunque creo que estudia publicidad. Era mi compañera de vicio y demasiaaaaaaaaaaaaaaado pana. Las tres eran bellísimas :)

Llega la hora del almuerzo y a pesar de tener el estomago medio revuelto por no haber dormido lo suficiente estoy presto a incarle el diente a lo que venga. Me dan a elegir entre pollo o lomito, me decido por el segundo y aguardo junto a los demás en el camerino improvisado en que se ha convertido el bar del VAAC. Pero vaya decepción!!, tanto lujo, tanto caché y tanto prestigio no ayudaron a la comida.

Un medallón de lomito, papas fritas y ensalada (de las que venden ya hechas en los supermercados). Después de engullir la tacañería hecha alimento, nos miramos como diciéndonos "¿¿Y esto es todo??".

-Seguro vendrá un súper postre y café para quedar satisfechos.

Lo esperamos como los personajes que esperaban a Godot

(Continuara)