El tras camaras de un comercial de TV (o como Venezuela me verá hasta en la sopa) Parte III

Como a las 8 y media mas o menos empieza la grabación de la primera toma que si mal no recuerdo fue la escena donde llaman al protagonista del comercial. Mientras esto sucedía el resto del "elenco" nos empezábamos a preguntar quien era cada quien en la trama, es decir, que personaje tenía cada uno. Como se trata de comida y un banquete, cada personaje lleva un plato diferente.

-Yo soy la intelectual y tengo que llevar una bandeja de sushi -dijo una

-Nosotros somos la pareja y llevamos un asado y una ensalada de huevos -señalaron dos de los talentos.

-Yo llevo los canapés y soy como la inocente de la partida -alcanzo a decir otra chica.

-A mi me toca ser la dueña de la casa -apunto otra jeva.

-¿Y a ti quien te tocó ser? -Me preguntaron todos

Cuando les dije que era el gordito simpático de la partida y que llevaba una torta de chocolate todos asintieron como una cosa obvia. Lo más curioso es que la comida para el comercial era de verdad y se veía buena, les confieso, aunque se fuese a perder luego de la filmación, ya que para el final de la tarde iba a quedar inservible.

En esto, llaman a que se preparen los personajes secundarios porque íbamos con la toma del ojo mágico en la puerta, valga decir, cada personaje llega a la puerta del sarao, toca el timbre y espera mientras le abren. Ésta escena sirve para mostrar un poco lo característico de cada personaje -la intelectual, el simpático, la pareja de novios y la ingenua-.

Antes de grabar, paso por maquillaje. Me sientan y me colocan el panqué pero en cantidades industriales suponiendo para que me dure todo el día y para cubrir mi frente basta jajajaja. Luego el detalle Mister Venezuela de la mañana: un brillito en los labios para salir bonito (ah verrrrrrrrrrrrrrrrrrrrga!!!, bien bello debo estar).

En eso el director apunta que me toca a mí. Ni se imaginan cómo tenia la garganta de tarugada de los nervios. Ya llegaba el momento de lucirme frente a la cámara, tantos años de habladera de paja sobre la televisión y la publicidad se revertían en mi contra, ganarme la plata siendo exageradamente yo me parecía absurdo y sublime a la vez. Bueno, plomo al hampa.
El asistente de dirección me apunta que soy el carajo simpático y que así me debo mostrar, así que la gestualidad cómica es esencial aquí. Me da la torta que debo llevar y me pone en posición. Por cierto, con los nervios de punta estaba paranoico de que la torta no me cayera encima mientras la movía. Tremendo debut me iba a gastar.

-Bueno Cesar, acción 1: tocas el timbre, acción 2: subes un poco la torta y acción 3: haces como si fueras a comértela, si va?

-Entendido -le respondo al asistente.

El director empieza a poner a todos en orden y listos para empezar mi escena: Video, cámara, sonido... Acción!!!

Acción 1, acción 2, acción 3... Creo que esta bien, pero no. Detalles con los movimientos, correcciones varias y vamos de nuevo.

Video, cámara, sonido... Acción!!!. Voy de nuevo con las tres acciones y pienso que debo estar haciéndolo bien porque oigo a todos cagados de la risa. El director corta, me aplaude y me dice Bravo.

Uff, triunfando como los grandes jajajaj.

El resto de los personajes graba uno por uno la misma escena. Va transcurriendo la mañana, se nota el sueño aun en todos, vemos como arman y desarman sets, chequeamos como hemos salido hasta ahora en el video, entablamos conversaciones entre los talentos y los técnicos. Aunque entre todos los talentos nos hacemos panas claramente se fueron nucleando dos grupos; yo me pegué a un trió de mujeres interesantísimas y muy afines a mi.

Una de ellas es locutora y profesora universitaria; otra era directora de teatro y actriz (además que era pelirroja y las pelirrojas me matan) y la tercera hacia como de todo un poco aunque creo que estudia publicidad. Era mi compañera de vicio y demasiaaaaaaaaaaaaaaado pana. Las tres eran bellísimas :)

Llega la hora del almuerzo y a pesar de tener el estomago medio revuelto por no haber dormido lo suficiente estoy presto a incarle el diente a lo que venga. Me dan a elegir entre pollo o lomito, me decido por el segundo y aguardo junto a los demás en el camerino improvisado en que se ha convertido el bar del VAAC. Pero vaya decepción!!, tanto lujo, tanto caché y tanto prestigio no ayudaron a la comida.

Un medallón de lomito, papas fritas y ensalada (de las que venden ya hechas en los supermercados). Después de engullir la tacañería hecha alimento, nos miramos como diciéndonos "¿¿Y esto es todo??".

-Seguro vendrá un súper postre y café para quedar satisfechos.

Lo esperamos como los personajes que esperaban a Godot

(Continuara)

2 comentarios:

El loco dijo...

jajaja ese es el precio de la fama...
Saludos

Evelyn dijo...

Y entonces? estás como la tv, dejando a la gente en intriga para irse a comerciales!!!

Qué pasó? les llevaron dulcitos y café???